Los angulotls (angwa-LAH-tuls) son humanoides anfibios de pequeño tamaño y colores vivos que habitan en pantanos de agua dulce, ríos y selvas tropicales. En lugar de defender sus asentamientos y zonas de cría contra criaturas hostiles, estos «pueblo rana» prefieren establecer sus hogares en lugares prácticamente imposibles de encontrar para otros humanoides: cuevas subacuáticas y espacios cerrados accesibles únicamente a través del agua. Un angulotl es perfectamente feliz escondiéndose y observando a un grupo de ruidosos aventureros pasar ante la entrada de su nidada sin percatarse de ella. Sin embargo, aunque prefieren evitar el combate, cuando se sienten amenazados pueden volverse letales.

Toxinas mortales

Los angulotls son criaturas venenosas, lo cual encaja con su preferencia por evitar la agresión: sencillamente no la necesitan. La toxina de contacto secretada por su piel les proporciona ventaja en el combate cuerpo a cuerpo, y también la destilan en formas más potentes para untar hojas y puntas de dardos.

Especie indicadora

La fisiología del angulotl está delicadamente equilibrada, y hace falta poco para trastornarla. Aunque las toxinas no los matan, sí se ven afectados por los contaminantes de sus aguas. La contaminación continuada puede corromperlos, haciéndolos agresivos, confusos e iracundos. La mayoría de los angulotls corrompidos acaban atacando a cualquier criatura que se cruce en su camino, incluso a otros angulotls. Los residuos de la experimentación mágica parecen afectarlos especialmente, y a veces les otorgan capacidades extrañas.

Dependencia de la humedad

Los angulotls respiran a través de la piel, por lo que necesitan mantenerse húmedos para no asfixiarse. Suelen evitar viajar por zonas secas y prefieren no alejarse mucho de fuentes de agua dulce, salvo cuando llueve.

Los q’ukutxal

Conocidos como q’ukutxal (koo-OOK-oot-shaal) entre los angulotls, los peces garra son similares a una morena con ocho patas reptilianas. Pueden deslizarse entre la hierba y trepar árboles casi tan bien como se deslizan por las corrientes fluviales. Los angulotls los adiestran no solo para arrastrar balsas, sino para combatir inteligentemente agarrando y electrocutando enemigos.

Idiomas

La mayoría de los angulotls hablan Filliaric.