Dragon

Los dragones son criaturas elementales endurecidas por eras de dolor, rencor o desesperación. En lugar de ser simples bestias, muchos actúan como señores territoriales capaces de alterar de forma profunda el entorno que dominan.

Orígenes

Las crónicas sostienen que algunos dragones nacen cuando un elemental queda expuesto durante largo tiempo a concentraciones extremas de angustia o violencia. Esa cristalización transforma su naturaleza y da lugar a entidades más estables, peligrosas y territoriales.

Por esa razón, los dragones pueden entenderse como causa y consecuencia del sufrimiento colectivo: agravan los males de una región, pero también emergen de males que ya existían.

Fisiología

La imagen común de dragón incluye alas poderosas, cola de gran alcance, cornamenta y escamas durísimas. Sin embargo, su forma varía según el entorno y la energía elemental dominante en su dominio.

Su rasgo más temido es el aliento, una descarga de energía o materia elemental que funciona como expresión extrema de su voluntad.

Wyrmscale y dominio

La mayor parte de dragones presenta wyrmscale, una coraza capaz de absorber y liberar energía elemental. Esa capa no solo los protege, sino que les permite reconfigurar terreno, clima local y flujos de poder en su territorio.

Cuanto más tiempo permanece un dragón en una zona, más integra ese lugar en su propia identidad. En muchas culturas, portar o aceptar un sello dracónico equivale a quedar bajo su jurisdicción.

Cultura y tesoros

Los dragones maduros acumulan tesoros de forma sistemática. No siempre se trata de codicia simple: un gran tesoro atrae visitantes, rivales y saqueadores, y eso convierte la guarida en un filtro de presas y amenazas.

En regiones donde conviven durante generaciones con un dragón, algunas comunidades desarrollan cultos de apaciguamiento y tratan al dragón como autoridad para evitar devastaciones mayores.

Presencia regional

Los dragones aparecen en múltiples regiones de Orden, aunque su manifestación depende del tipo de entorno al que se hayan vinculado: bosques, montañas, zonas de ruina o territorios de fuerte convergencia elemental.