Los minotauros son una paradoja viviente: un cuerpo humanoide musculoso y cubierto por parches de pelo espeso, coronado por la cabeza cornuda de un gran toro. Su presencia intimida, pero sus ojos suelen revelar una inteligencia serena y una intensidad contenida.
Furia primordial
Los minotauros arden con rabia. Algunos desean liberar esa energía destructiva contra todo lo que se cruce en su camino. Otros consideran un honor dominarla y combatir solo cuando la supervivencia lo exige. En cualquier caso, una vez que empieza la batalla, disfrutan de la carga frontal y del impacto de sus cuernos. En pleno combate, un minotauro encadena un enemigo tras otro y solo retrocede si la victoria se vuelve imposible.
Orígenes laberínticos
La primera minotauro fue la guerrera humana Thesia “el Toro” Danaria, que se atrevió a desafiar a los Señores Bestia de Kham. Tras aplastar su revolución, los Señores de Kham usaron sus bestiamagias para retorcer su cuerpo mortal y convertirla en un híbrido humano-toro propenso a estallidos de furia. La colocaron en el centro de un vasto laberinto y enviaron rebeldes cautivos para combatirla.
Muchos cayeron ante su ira, hasta que un prisionero llamado Velathri eligió hablar con ella en lugar de desenvainar acero. Se hicieron aliados, y en represalia los Señores Bestia transformaron también a Velathri en minotauro. Ese acto marcó su ruina: Thesia y Velathri se enamoraron, tuvieron descendencia y, décadas después, cientos de minotauros cargaron juntos fuera del laberinto. Kham quedó en ruinas.
Tras aquella rebelión, los minotauros se dispersaron por el mundo, temiendo represalias de los territorios vecinos. Aun hoy, muchos evitan la civilización y prefieren cañones sinuosos, ruinas retorcidas, mazmorras confusas u otros terrenos laberínticos donde puedan seguir cazando. Sin embargo, también existen pequeños grupos minotauros en casi cualquier tipo de asentamiento.
Vínculos profundos
Incluso los minotauros más crueles pueden mostrar una lealtad feroz hacia quienes consideran de su círculo. Son capaces de lanzarse a una muerte segura por sus aliados elegidos. Esa confianza, no obstante, tiene una frontera tajante: la traición suele despertar una ira de la que pocos salen ilesos.
Idiomas
La mayoría de los minotauros habla su propio dialecto de Khamish.