Masivos y de cuello de toro, musculosos y voluminosos, los ogros superan en peso y estatura a cualquier humanoide. La mayoría viven en la naturaleza salvaje, donde pueden establecer sus propias reglas y formas de vida, lejos de quienes podrían intentar frenrarlos.

Emociones extremas

Los ogros experimentan las emociones en su máxima intensidad. Raramente sienten una leve irritación: es más probable encontrar a un ogro saltando de alegría eufórica por una victoria trivial, o rugiendo de rabia asesina ante una contrariedad cotidiana. Estas emociones exacerbadas llevan a muchos por caminos egoístas; otros, manipulados por criaturas malvadas que prometen satisfacer sus deseos —comida, riquezas, amistad—, acaban sirviéndoles. Los ogros que abrazan el bien suelen dedicarse a causas que les inspiran, canalizando sus emociones en pasión y devoción por proteger lo que les importa.

Historias de grandeza perdida

Algunos ogros hablan de una época en que su gente compartía grandes riquezas, hogares de piedra tallada y festines suntuosos. Estas historias terminan siempre en tragedia, con un villano diferente —magos engañosos, gatos parlantes— robándoles lo que por derecho les pertenecía. La veracidad de tales leyendas es incierta, pero muchos ogros malvados las usan como justificación para sus indulgencias egoístas.

Aristocracia de matones

Cuando ogros malvados acumulan más comida o riquezas de las que pueden consumir, usan el exceso para atraer a sus congéneres. Estos gobernantes mezquinos hacen que otros ogros se arrastren por sobras de la mesa y los envían a robar más. Muchas comunidades de ogros se forman en torno a estos aristócratas arrogantes, aunque pocos mueren de vejez: la ambición y las emociones descontroladas de sus súbditos suelen truncar su reinado con violencia.

Cíclopes: el linaje original

Los ogros descienden del cíclope (en el CSV como Cyclops), un gigante del mundo antiguo con un único ojo cuyo linaje aún vaga por cañones y valles remotos. Estos colosos superan en tamaño a los ogros y son el doble de destructivos. Sin embargo, su escasa visión los convierte en carroñeros más que en cazadores, y la mayoría buscan activamente servir a señores de guerra poderosos o a ogros adinerados a cambio de comida y refugio. Se rumorea que un cíclope puede emitir un rayo de energía de más de un kilómetro desde su ojo, aunque enfocar tal poder es casi imposible dada su visión permanentemente irritada.

Idiomas

La mayoría de los ogros hablan Caelian y Alto Kuric.