Ravenosos y destructivos, los troles recorren la naturaleza en busca de saciar un hambre insondable. Altos y desgarbados, tienen la piel verde moteada cubierta por una melena de pelo apelmazado que les baja por el cuello y la espalda. Su mandíbula inferior cuelga desencajada y distendida, y sus largos brazos terminan en garras que arrastran por el suelo al caminar.

Hipermetabolismo

El hambre constante de un trol y su agresividad generan una vida de violencia. Como un grotesco milagro, asimilan la carne consumida para regenerar su propio cuerpo. Algunos estudiosos creen que este proceso metabólico extremo es el origen de su hambre, aunque nadie sabe con certeza qué llegó primero.

Fases de destrucción

Por suerte para los ecosistemas que habitan, los troles no pueden mantenerse activos de forma continua. Su comportamiento natural consiste en cazar sin descanso durante varios días, para luego retirarse a sus guaridas a descansar hasta una semana entera. Los cazadores de troles más pacientes esperan este estado de torpor para sorprenderlos, aunque el coste de la espera puede ser alto dado el rastro de destrucción que dejan.

Mutaciones extrañas

Los troles prefieren cazar humanoides y animales, pero hay historias de troles que se alimentan de demonios corrompidos o no-muertos, asimilando su carne con efectos magníficos y horripilantes. Un trol con piel suelta, uñas retorcidas o hueso expuesto puede estar en mejor estado de salud de lo que su aspecto sugiere.

Fragmentos vivos

Cuando un trozo suficientemente grande de un trol es arrancado en combate, hace todo lo posible por seguir viviendo. El instinto de supervivencia entra en modo extremo, haciendo que el fragmento arranque inimaginables surtidos de brazos y piernas malformados. Estas criaturas, conocidas como limbjumbles (miembros revueltos), son de vida corta, pero suelen encontrarse tambaleándose torpemente detrás de los troles vivos.

Idiomas

La mayoría de los troles hablan Alto Kuric o Variac, mientras que unos pocos también conocen el Caelian. Los troles son notoriamente difíciles de negociar con ellos a menos que los héroes puedan ofrecer algo más apetitoso que ellos mismos.