Los elfos solares fueron la civilización élfica dominante de una era anterior. Hijos de los celestiales solares, construyeron imperios de conocimiento y poder sobre los que los altos elfos fueron creados para servir como heraldos y bibliotecarios. Su lengua, el Alto Rhyvian, era el idioma de los depósitos del saber y la magia solar, y sus escritos codificaban el conocimiento del Liannar, el metal del sol: una sustancia de propiedades mágicas extraordinarias aún usada en objetos poderosos de la era presente.
Civilización y caída
Los elfos solares presidían un orden donde el conocimiento era poder. Los altos elfos fueron diseñados para preservar y transmitir ese saber, no para gobernarlo. La estructura jerárquica de la civilización solar generó tensiones: algunas tradiciones de eruditos altos elfos (como el grupo radical conocido como las Manos Invisibles) afirman haber recuperado textos de los elfos del cielo que documentan el papel de los elfos solares en la caída de esa civilización hermana.
Los elfos solares ya no existen como pueblo activo en el mundo presente. Los altos elfos habitan ahora las ciudades en ruinas de los elfos del cielo, estudiando historia y magia que el mundo creía extintas.
Legado lingüístico
El Alto Rhyvian es una lengua muerta. Sus conocimientos perviven en tomos y pergaminos —rara vez accesibles— y en las habilidades heredadas de los altos elfos modernos, que hablan Hyrallic e Yllyric, idiomas que descienden directamente de esa lengua antigua. El estudio del Alto Rhyvian permite a los eruditos acceder a lore sobre el Liannar y otras tradiciones mágicas solares perdidas.