Los elfos del cielo fueron una civilización élfica de la era antigua, conocida sobre todo por la maestría en la arquitectura de ciudades flotantes. Su lengua, el Bajo Rhyvian (Low Rhyvian), codificaba los secretos de esa ingeniería imposible: castillos y ciudades que desafiaban la gravedad, suspendidos entre las nubes. Los altos elfos modernos habitan ahora las ruinas terrestres de esas construcciones caídas.

Las ciudades voladoras

La tecnología de los elfos del cielo era sin igual en su época. Secuencias de movimiento arcano, principios gravitacionales y materiales únicos permitían levantar estructuras del tamaño de ciudades enteras al aire. Cuando esas ciudades cayeron, los secretos de su construcción se perdieron con ellas.

Siglos después, el mago Mortum —al servicio de Ajax el Invencible— desenterró fragmentos de ese conocimiento perdido en textos de Bajo Rhyvian y los empleó para elevar la Chrysopolis, la fortaleza-ciudad en el cielo del tirano. Lo que para los elfos del cielo fue cultura y hogar, se convierte en el presente en instrumento de dominación.

Caída y memoria

Algunas tradiciones radicales entre los altos elfos —en particular las Manos Invisibles— afirman haber recuperado textos de los elfos del cielo que documentan su caída a manos de los elfos solares. La veracidad histórica de esos textos es disputada, pero la narrativa ha alimentado tensiones internas dentro de la Alta Sociedad Élfica.

Los elfos del cielo ya no existen como pueblo. Su legado persiste en ruinas, en textos de Bajo Rhyvian y en el Hyrallic moderno, que desciende directamente de esa lengua.

Idiomas

La lengua de los elfos del cielo fue el Bajo Rhyvian (Low Rhyvian), muerta y conservada solo en textos especializados. El Hyrallic moderno es su principal descendiente.