Memonek
Trasfondo
Para una versión centrada en ambientación y mundo, véase Memonek.
Los memonek, habitantes nativos de Axiom, el Plano de la Ley Absoluta, viven en una tierra de lagos, árboles, pájaros y flores. Pero en este mundo alienígena, los lagos son mares de mercurio, los pájaros brillan con alas de cristal tan finas como telarañas y los pétalos de las flores son de metal iridiscente, tan flexible y frágil como cualquier rosa terrenal.
Las mentes de los memonek están altamente ordenadas. Su razón es su mayor orgullo. Pero cuando descienden a los planos inferiores, incluido un manifold como Orden, donde ley y caos se mezclan, una enfermedad se apodera de ellos: una sensación incontrolable llamada emoción.
Sobre los Memonek
“¿Quieres decirme qué acaba de pasar?” preguntó Sir John. El conde Revile evitó su mirada, luego se volvió y avanzó pesadamente por el sangriento campo de batalla. “¡Estoy bien!” gritó Revile, pese a que todo indicaba lo contrario.
“Sé lo que vi”, dijo John mientras seguía a su amigo. “Entraste en una furia sangrienta. Y no es la primera vez. ¡Escucha!” gritó John, algo impropio en él, tratando de que el conde prestara atención. “Tú me pediste ayuda, ¿recuerdas? Quieres volver a casa”. John hizo un gesto hacia el cielo. ”… y pediste ayuda y yo pregunté: ‘¿Hay algo más que debamos saber?’
“Yo quería decir: ‘¿Hay alguien persiguiéndote de quien debamos saber?’ Pero parece que hay algo mal contigo. Algo que tú sabías y elegiste no decirme.”
Vithyaranu, conde del ALAV Revile, caminaba de un lado a otro, con la capa ondeando. John continuó.
“Escucha, te guste o no, me guste o no, yo estoy al mando de esta misión. O me dices qué está pasando, o no me dejas otra elección. Tengo que concluir que eres un peligro para el grupo y dejarte marchar.”
Revile se detuvo y se volvió para mirar al resto del grupo, que se recuperaba de sus heridas. El pecho de porcelana blanca del memonek se agitaba mientras trataba de calmarse. Su piel cerámica parecía tan resistente como una coraza, pero John sabía que era quebradiza, frágil.
El conde Revile tomó aire profundamente. “Lo llamamos velloparatha”, dijo. “En vuestra lengua sería… enfermedad del mundo. ¿O mal del mundo? Es algo que les pasa… a los de mi gente… cuando vienen a vuestro mundo. Es una enfermedad de… de sentir. Emoción.”
“¿Te estás volviendo loco?” preguntó John en voz baja. Quería darle al conde la oportunidad de responder en privado.
El memonek sonrió con ironía. “A veces lo parece. Pasé una hora esta mañana mirando un insecto que se posó en mi dedo. Un saltamontes, lo llamó el enano. Pensé que nunca había visto nada tan perfecto y hermoso. Aquello era asombro. Tan poderoso como cualquier otra cosa que haya sentido jamás. En la batalla de hoy, ira. Igual de poderosa.”
“Pensé que podría resistirlo. Cuando llegué aquí y no sentí nada distinto, pensé que quizá la enfermedad del mundo era una leyenda. Pero esta enfermedad avanza despacio. Estas emociones son insidiosas.”
“¿No hay emociones de donde vienes?”
El conde Revile negó con la cabeza. “No como aquí. Nosotros, los de Axiom, somos criaturas de razón. Es nuestro arte, nuestro orgullo. A veces me parece que hasta nuestra religión. Tenemos emociones: alegría, tristeza, asombro, duelo. Pero son… una costumbre. No nos ocurren; son algo que nos permitimos por decoro. Aquí… todo es orden y caos mezclados. Incluso en mí. En mí.” Revile se llevó la mano al pecho.
“En la batalla de hoy, esa ira no estaba dirigida a los perros de guerra de Ajax. Era contra mí mismo.”
“¿Hacia ti mismo? ¿Por qué? ¿Qué hiciste…?”
“John”, dijo el memonek, y ahora fue su turno de susurrar. “Tuve miedo. Miedo de… de ser herido, de fallarte, de fallar a mis amigos. De morir. Y de ese miedo nació… una enorme ira. Contra mí mismo. Ira por ser tan débil, tan… inútil. Una ira tan… fuerte, tan poderosa… que olvidé quién era.”
John se rió entre dientes. “Eso es solo…” Sonrió ampliamente. “Eso es simplemente normal. Todos nos sentimos así.”
“¿Qué? No, no entiendes…”
“Oh, no entiendo, vale, déjame adivinar. Se sentía como si fueras a mearte encima.”
“¡¡SÍ!!”
“Sí, nos pasa a todos.”
”¡¿¡Incluso a ti!?!”
Sir John se encogió de hombros. “¿Bromeas? Claro. Pero eso no cambia nada. Aún tienes un trabajo que hacer. De hecho, diría que ese es el trabajo. Cualquiera puede aprender la espada.” Colocó la mano sobre el pomo de su espada. “No tiene nada de especial. Lo difícil es aprender a lidiar con el miedo. Ese es el trabajo. Lo que separa a los profesionales de los aficionados.”
El conde Revile no dijo nada. Se quedó pensando.
“¿Te sientes mejor?”
Revile asintió. “Siempre me recupero después. Pero estos arrebatos vienen sin ser llamados. Como truenos de un cielo despejado.”
“Hm. Sí. Bueno, eso explica lo que pasó cuando conociste a Embers.”
Al conde Revile no le gustaba que le recordaran eso. Miró al cielo y negó con la cabeza. “Hice el ridículo.”
“No seas tan duro contigo mismo. Si estás intentando seducir a nuestra maga del vacío, empezaste bastante bien. Tiene trescientos años. La conozco desde que yo tenía quince. No creo haberla visto sonrojarse jamás. En fin, ahora que sé lo que está pasando, ahora que sé que eres básicamente un adolescente gigante con glándulas hiperactivas, puedo relajarme un poco más.”
Embers se acercó y le entregó a John un objeto pequeño y pesado. Miró a los dos hombres y se alejó.
“Tenía razón”, dijo John mientras miraba el núcleo estelar de iridoss. “No sabían qué era, pero desde luego no querían que lo consiguiéramos.”
“Toma”, dijo John, entregándole el motor al conde Revile. “Supongo que eres libre de irte.”
Revile miró la elaborada jaula de latón y cristal que contenía un campo estelar azul arremolinado. “Supongo que sí”, dijo. Miró a Sir John. “No esperaba que nuestra amistad durara tan poco.”
John sonrió y quizá se sonrojó un poco. “Bueno”, dijo mirando al resto del grupo, “hoy en día, ser amigo mío es una profesión peligrosa.”
El conde se puso más serio. “Tuve suerte de encontrar a alguien como tú en este mundo.”
John se encogió de hombros. “Es el único mundo que he conocido.”
El conde Revile sopesó el núcleo estelar. “Tengo responsabilidades que atender. Volveré a casa y este lugar no será más que un recuerdo.” El conde no ocultaba su tristeza. “Y tú podrás olvidarte del alienígena al que rescataste, y de su nave de cristal y acero.”
“Oh, lo dudo”, dijo John. “Pero te diré esto: nunca volveré a mirar las estrellas de la misma manera.”
John ofreció su mano. Revile la estrechó y luego la sostuvo.
“Si hay muchos como tú en este mundo de dioses y hechicería”, dijo el noble capitán estelar memonek, “entonces vuestra victoria sobre el mal está asegurada.”
“No sé si muchos”, dijo John, liberando su mano. Miró al enano, la elfa y el hakaan.
“Pero quizá haya suficientes.”
Rasgos de Memonek
Los héroes memonek tienen acceso a los siguientes rasgos.
Rasgo Distintivo: Caer Levemente
Tu cuerpo de silicona es de baja densidad. Cada vez que caes, reduces la distancia de la caída en 2 casillas.
Rasgo Distintivo: Peso Ligero
Tu cuerpo es ligero para una criatura de tu altura. Cada vez que otra criatura intenta aplicarte Movimiento Forzado, tratas tu Tamaño como si fuera un Tamaño menor.
Rasgos Adquiridos de Memonek
Tienes 4 Puntos de Ascendencia para gastar en los siguientes rasgos. (Creación Rápida: Agilidad Relámpago, Incansable.)
Yo Soy la Ley (1 Punto)
Tu naturaleza legal y tus rápidos reflejos significan que no das cuartel a las criaturas que intentan pasar junto a ti. Los enemigos no pueden moverse a través de tu espacio a menos que se lo permitas.
Guardián del Orden (2 Puntos)
Tu conexión con Axiom, el plano de la Ley Absoluta, te permite gestionar el caos a tu alrededor. Una vez por ronda, cuando tú o una criatura adyacente hace un Power Roll, puedes usar una Free Triggered Action para eliminar una Ventaja o una Desventaja de la tirada, convertir una Ventaja Doble en una Ventaja o convertir una Desventaja Doble en una Desventaja.
Agilidad Relámpago (2 Puntos)
Puedes forzar tu cuerpo para moverte a velocidades increíbles. Tu Velocidad es 7.
Incansable (2 Puntos)
Tu conexión con Axiom te permite regular tu movimiento. No puedes quedar ralentizado.
Mente Sistemática (1 Punto)
Obtienes Ventaja en pruebas realizadas para analizar esquemas, mapas y otros documentos sistemáticos que no sean inherentemente caóticos. Además, tratas cualquier idioma que no conozcas como si conocieras un idioma relacionado.
Impasible (1 Punto)
Tu mente ordenada no puede ser tomada desprevenida. No puedes ser sorprendido.
Emoción Útil (1 Punto)
Velloparatha, la enfermedad del mundo, podría obstaculizarte, pero sabes cómo convertir tu dolor en algo que tus enemigos sienten. Al inicio de cualquier combate, ganas 1 Surge.