Bugbear
Los bugbears, llamados bu’gath en Khelt, son “los portadores del gran miedo”. Descienden de antiguos goblins que se adentraron en el Bosque hace siglos y fueron transformados por la magia feérica, que los volvió altos, peludos y casi imposibles de oír cuando se desplazan.
Fisiología
Los bugbears son goblinoides imponentes, de gran fuerza física y movimientos sorprendentemente silenciosos. Su sola presencia resulta intimidante, y sus cuerpos conservan una afinidad innata con la magia del miedo, la sombra y la podredumbre.
Psicología
Muchos bugbears se convierten en cazadores y mercenarios legendarios; muchos más llevan una vida recluida entre sombras. La mayoría prefiere la soledad, la discreción y la defensa de su territorio antes que la expansión o la diplomacia. Su reputación de insurgentes y depredadores nace en gran medida de esa tendencia a combatir desde la ocultación y a rechazar intrusos, no de un deseo constante de conquista.
Origen goblinoide
Pese a su naturaleza reservada, los bugbears valoran su parentesco con goblins y hobgoblins. Se consideran goblinoides antes que cualquier otra cosa, y ese origen compartido les da una base común cuando abandonan su aislamiento.
Magia bu’gáthica
Muchos bugbears dominan pequeños trucos de su magia innata. Los más poderosos canalizan magia bu’gáthica para alterar apariencias, envolver territorios en velos de sombra y deformar temporalmente a sus enemigos. Gracias a esa magia, algunos asentamientos bugbear permanecen ocultos en cañones y ciénagas impenetrables.
Guerra y caza
Cuando se ven forzados a actuar, los bugbears toman las alturas y aprovechan su fuerza para lanzar armas, piedras, bolas de hierro o incluso criaturas enteras sobre sus enemigos. Son cazadores y mercenarios temidos, y unos pocos desarrollan su potencial mágico hasta convertirse en auténticas pesadillas que acechan el Bosque.